domingo, 25 de enero de 2026

La serpiente y el Hacha



Una serpiente venenosa chocó accidentalmente con un hacha
y se hizo una pequeña herida.
El dolor fue leve… pero la ira fue inmensa.
Cegada por el enojo, decidió vengarse.
Y entonces surge la pregunta inevitable: ¿Qué daño puede causarle una serpiente a un hacha?
Exacto. Ninguno.
La serpiente, herida y llena de rabia, comenzó a sangrar por la boca.

Aun así, su sed de venganza era más fuerte que el dolor.
Intentó morder el hacha una y otra vez,
tratando de inyectar todo su veneno…
pero cada intento solo la hacía sufrir más.
Desesperada, decidió rodear el hacha con su cuerpo para asfixiarla.
Apretó.
Y cuanto más apretaba, más débil se sentía.
El dolor aumentaba…
pero la ira le daba fuerzas para continuar.
En un último arrebato, apretó con todas sus fuerzas. Al día siguiente, cuando el carpintero abrió la puerta de su taller,
encontró una escena impactante:
una serpiente sin vida, enredada alrededor de su hacha. Así funciona la ira en la vida real.
El deseo de venganza no daña al otro…
nos destruye a nosotros mismos.
Como dijo Buda:
“La ira es como un veneno que uno mismo toma,
esperando que el otro muera.” Un ataque de ira es como un incendio.
¿Y qué haces cuando hay fuego?
Te alejas. Porque es lo más inteligente.
Por eso, cuando sientas que la rabia te consume: Sal a camina Sube y baja escaleras Respira profundo No es simbólico, es real: Durante un ataque de ira, se duplica el riesgo de sufrir un infarto Miles de personas están en prisión por decisiones tomadas
en segundos de furia No seas como la serpiente de la historia.
No permitas que la ira te gane la batalla. Apaga el incendio.
Aléjate del odio.
Y proteger la tranquilidad es muy importante para ti.


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