El imponente Cocodrilo, la astuta Garza y el siempre distraído Cangrejo decidieron asociarse para pescar en la laguna. Cuando tuvieron una buena cantidad de peces, dijo el cocodrilo al cangrejo que repartiera la pesca.
El cangrejo hizo tres montones de peces del mismo tamaño y le pidió al cocodrilo que escogiera el suyo. Indignado el cocodrilo por esa repartición, abrió sus enormes mandíbulas y devoró al cangrejo.
Entonces le pidió a la garza que fuera ella quien repartiera el botín. La garza hizo un enorme montón con casi todos los peces, dejando en el otro grupo solo un par de pequeños. Llamó al cocodrilo para que escogiera de nuevo. Al ver aquello, el cocodrilo le preguntó que quién le había enseñado a repartir tan bien:
—¡Pues el cangrejo, señor, el cangrejo!
El cangrejo hizo tres montones de peces del mismo tamaño y le pidió al cocodrilo que escogiera el suyo. Indignado el cocodrilo por esa repartición, abrió sus enormes mandíbulas y devoró al cangrejo.
Entonces le pidió a la garza que fuera ella quien repartiera el botín. La garza hizo un enorme montón con casi todos los peces, dejando en el otro grupo solo un par de pequeños. Llamó al cocodrilo para que escogiera de nuevo. Al ver aquello, el cocodrilo le preguntó que quién le había enseñado a repartir tan bien:
—¡Pues el cangrejo, señor, el cangrejo!
MORALEJA DE LA HISTORIA
Aprendamos del error ajeno.
MORALEJA DE LA HISTORIA
Aprendamos del error ajeno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario